Biopsia y aspirado de médula ósea en el mieloma múltiple

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Cuando el nivel de células plasmáticas monoclonales en la médula ósea es del 10% o más, hay sospecha de mieloma múltiple. La prueba para detectarlo es la biopsia o el aspirado de médula ósea.
Tipo de mieloma

La biopsia o aspirado de médula ósea es una de las pruebas de diagnóstico más relevantes en el mieloma múltiple. El procedimiento se realiza para poder determinar en el laboratorio el porcentaje de células del mieloma que hay en la médula ósea y analizar si tienen alguna anomalía.

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También se puede realizar después del tratamiento, con el fin de determinar qué porcentaje de células cancerosas han sido eliminadas con la terapia.

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La médula ósea es el tejido esponjoso que se localiza en el interior de los huesos, en una cavidad central hueca donde se forman las células sanguíneas.

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Cuando existe una cantidad de células plasmáticas anormales acumuladas en la médula ósea, se forman tumores en los huesos que pueden aparecer en diferentes partes del cuerpo.
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Uno de los criterios diagnósticos del mieloma múltiple se da cuando los resultados de una biopsia o un aspirado determinan que existe, al menos, un 10% de esas células plasmáticas o bien se detecta un plasmocitoma óseo o extramedular.

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¿En qué consiste la biopsia de médula ósea?

La biopsia de médula ósea consiste en obtener una muestra de la médula ósea para que pueda examinarse en el laboratorio en busca de anomalías.

Se realiza una pequeña incisión en la piel del paciente y se introduce una aguja hueca especial para extraer un pequeño fragmento de hueso lleno de médula ósea.

Cuando se saca la aguja, se aplica presión local para evitar el sangrado. Habitualmente suele hacerse en el hueso de la cadera (hueso pélvico). Este procedimiento puede realizarse en el consultorio del médico u hospital.

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La prueba dura unos 10-15 minutos.
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Este procedimiento se puede realizar al mismo tiempo que una aspiración de médula ósea.

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¿En qué consiste la aspiración de médula ósea?

La aspiración de médula ósea es un procedimiento similar al de la biopsia y consiste en extraer una pequeña cantidad del líquido y las células de la médula ósea.

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Primero se desinfecta la zona a puncionar y, después, se aplica anestesia local con una pequeña aguja. Transcurridos unos segundos, con una aguja hueca con empuñadura llamada “trócar”, se punciona sobre el esternón o la cresta ilíaca para extraer una pequeña cantidad de líquido del interior del hueso aspirando con una jeringa.

Suele durar unos 5-10 minutos (1-2 minutos para la aspiración y el resto para el procesado de la muestra). Existen determinadas ocasiones o patologías en las que no se llega a obtener grumo o sangre medular, por lo que es posible que haya que intentarlo de nuevo o cambiar de zona. Esta circunstancia recibe el nombre de “punción seca”.

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El médico especialista estudiará la muestra obtenida y determinará si la médula ósea está afectada o libre de mieloma.

¿Me dolerá?

Para evitar el dolor, se utiliza anestesia local antes del procedimiento. No obstante, es normal sentir una sensación de dolor o ardor leve aun habiendo aplicado la anestesia local ya que el interior del hueso no se puede anestesiar.

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Riesgos de la biopsia de médula ósea

Los riesgos más frecuentes son: el dolor local o irradiado por la pierna (que suele cesar a las pocas horas); el sangrado por la incisión, la aparición de hematomas en la zona de punción, especialmente en pacientes con cifras bajas de plaquetas o que toman medicamentos antiagregantes y anticoagulantes y, aunque mucho más infrecuente, la infección de la herida.

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Otras pruebas que pueden hacerse tras la aspiración y biopsia de la médula ósea

A la muestra de médula ósea líquida obtenida en el aspirado medular se le pueden hacer otro tipo de pruebas para obtener más información sobre el tipo de mieloma múltiple.

  • Inmunohistoquímica: ayudan a identificar las células cancerosas del mieloma.
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  • Análisis de hibridación in situ (FISH, por sus siglas en inglés): tiene como objetivo detectar anomalías (cambios) en los cromosomas.
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    Esta prueba es útil porque proporciona información adicional sobre el pronóstico de la enfermedad, lo que puede influir en la elección del tratamiento.
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  • Análisis citogenético: con esta prueba de laboratorio se examinan los cromosomas en células normales de la médula ósea y células del mieloma. Esta prueba puede ayudar a predecir el pronóstico de la persona.
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  • Citometría de flujo: puede ayudar a averiguar si las células de la médula ósea son anormales, si son células del mieloma, de algún otro cáncer o enfermedad no cancerosa.
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Referencias

Sociedad de Lucha contra la Leucemia y el Linfoma, “Mieloma: la información más reciente para pacientes y cuidadores” (2019), LLS. (Último acceso: enero de 2022).
Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, “Tratamiento de las neoplasias de células plasmáticas (incluso de mieloma múltiple)”, Cancer.gov. (Último acceso: enero de 2022).
Sociedad Europea de Oncología Médica, Mieloma múltiple: una guía para pacientes. Basada en las Directrices de Práctica Clínica de la ESMO (2017). (Último acceso: enero de 2022).
Sandra Suárez, et al., Manual informativo para el paciente oncohematológico, Servicio de Hematología y Hemoterapia Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo (2021). (Último acceso: enero de 2022).
Sociedad Estadounidense Contra el Cáncer, “Pruebas para diagnosticar el mieloma múltiple”, American Cancer Society. (Último acceso: enero de 2022).
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