Síntomas

¿Cuándo debo preocuparme?

Los síntomas del mieloma múltiple más comunes son los llamados síntomas CRAB, establecidos por el International Myeloma Working Group. Se trata de la hiperCalcemia, la insuficiencia Renal, la Anemia y las lesiones óseas (del inglés, Bone lesions, que significa “lesiones de los huesos”).

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No obstante, conviene tener en cuenta que, en la etapa inicial del mieloma, algunos pacientes pueden permanecer asintomáticos, a pesar de que pueda detectarse la anomalía en pruebas de orina o sangre.

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La hipercalcemia se produce cuando el nivel de calcio en la sangre es superior al normal.


El calcio es el mineral más abundante del cuerpo humano. La mayor parte de él (un 99%) se almacena en los huesos y los dientes.

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Si los huesos se dañan o degradan, el calcio se libera a la sangre, pudiendo producirse un exceso en los valores normales de calcio, lo que se conoce como hipercalcemia.
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La hipercalcemia puede causar náuseas, vómitos, deshidratación, estreñimiento, dolor abdominal, debilidad, confusión, somnolencia y problemas renales, entre otras cosas.

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Aparece cuando los riñones pierden la capacidad de filtrar los desechos de la sangre. Un exceso de proteínas en sangre, como ocurre en la mayoría de los casos del mieloma múltiple, puede ocasionar daño en el riñón, produciendo distintos grados de insuficiencia renal.

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Al principio, el paciente puede no tener síntomas, pero cuando el grado de daño en los riñones va aumentando, puede sentir fatiga, debilidad, disminución de la cantidad de orina que se elimina (retención de orina) o hinchazón en las piernas debido a esto último.

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Otra razón por la que los pacientes con mieloma múltiple pueden tener fallos renales es la hipercalcemia.

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En torno a un 20% de los pacientes con mieloma múltiple tiene problemas de riñón en el momento del diagnóstico. El porcentaje de personas con problemas renales puede ascender hasta el 50% a lo largo de la evolución de la enfermedad.

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Se produce cuando existe una disminución de la cantidad de glóbulos rojos en sangre. La anemia puede ocurrir por distintas causas, pero en el caso del mieloma múltiple suele aparecer, inicialmente, porque las células cancerosas desplazan a las células normales de la médula ósea, disminuyendo la producción de glóbulos rojos.

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Las personas con anemia tienen sensación de fatiga, cansancio y palidez. El 75% de los pacientes con mieloma múltiple tienen anemia.

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Las fracturas de huesos pueden producirse por esfuerzos menores como, por ejemplo, toser. El daño es más común en la zona de la espalda o de las costillas, pero puede producirse en cualquier hueso. En torno a un 80% de los pacientes con mieloma tienen lesiones óseas, sobre todo en la pelvis o en la columna vertebral. Como la enfermedad ocasiona destrucción ósea y menos formación de hueso nuevo, también puede desencadenar osteoporosis.

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Por otra parte, el dolor óseo es el síntoma más frecuente en el mieloma múltiple. Afecta aproximadamente al 75% de los pacientes, sobre todo en la espalda. Es habitual, además, la aparición de lesiones osteolíticas, especialmente en cráneo, costillas o pelvis. También puede producirse osteoporosis con aplastamientos vertebrales.

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Otros síntomas del mieloma múltiple

Además de los síntomas CRAB, el paciente con mieloma múltiple también puede presentar:

Síndrome de hiperviscosidad

Es un grupo de síntomas desencadenados por el aumento de viscosidad de la sangre. Esto significa que la sangre se vuelve más viscosa y espesa, por lo que fluye peor hacia las distintas partes del cuerpo.

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Esto puede provocar que el paciente sienta cansancio, cefalea, vértigo, somnolencia, alteraciones de la visión, episodios de insuficiencia cardiaca o sangrados.
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Sangrado

Debido a que las personas con mieloma múltiple tienen una cantidad disminuida de plaquetas, que son las células de la sangre que se encargan de la coagulación y de prevenir y controlar posibles sangrados, pueden producirse con mayor facilidad cardenales y sangrados.

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Neuropatía periférica

Problema de los nervios que puede producir sensación de hormigueo, adormecimiento, cosquilleo, ardor o debilidad muscular en algunas partes del cuerpo, especialmente en las manos y los pies. La neuropatía periférica en los pacientes con mieloma múltiple se produce como consecuencia de la propia enfermedad, o bien como efecto secundario de algunos medicamentos.

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Infecciones recurrentes

Al tener un sistema inmune debilitado, el organismo no puede producir anticuerpos que ayuden a defender a nuestro cuerpo de los agentes causantes de infecciones, como bacterias, virus, parásitos u hongos. Por eso, es más probable que los pacientes con mieloma múltiple sufran infecciones de forma repetida y/o con mayor frecuencia que otras personas.

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Referencias

International Myeloma Working Group, “Criteria for the classification of monoclonal gammopathies, multiple myeloma and related disorders: a report of the International Myeloma Working Group”, British journal of haematology, 121, n. º 5 (2003): 749-757. (Último acceso: enero de 2022).
Sociedad de Lucha contra la Leucemia y el Linfoma, “Mieloma: la información más reciente para pacientes y cuidadores” (2019), LLS. (Último acceso: enero de 2022).
MedlinePlus, “Calcio”. (Último acceso: enero de 2022).
Sociedad Estadounidense Contra el Cáncer, “Signos y síntomas del mieloma múltiple”, American Cancer Society. (Último acceso: enero de 2022).
Grupo Español de Mieloma, Guía de Mieloma Múltiple (2021). (Último acceso: enero de 2022).
Grupo de Estudio de Gammapatías Monoclonales de Castilla y León, “Hematoguia Mieloma”, 2020, versión 4.1, sehh.es. (Último acceso: enero de 2022).
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