Tratamientos de soporte para la leucemia linfocítica crónica

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Los efectos secundarios de los fármacos utilizados para el tratamiento de la leucemia linfocítica crónica pueden prevenirse o paliarse con otros medicamentos (de soporte).
Tratamientos de soporte para la leucemia linfocítica crónica

La elección del tratamiento para la leucemia linfocítica crónica depende de diferentes factores como la edad, los síntomas, el nivel de avance de la enfermedad y las particularidades de cada paciente.

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Existen tratamientos de soporte y complementarios en el contexto de la leucemia linfocítica crónica que tienen como finalidad prevenir o disminuir las complicaciones ocasionadas por la propia enfermedad (infecciones, fenómenos autoinmunes) o por el tratamiento.

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Se detallan los más utilizados:

Tratamientos para prevenir infecciones

  • Antibióticos y antivirales: los tratamientos destinados a tratar la leucemia linfocítica crónica pueden aumentar el riesgo de desarrollar infecciones causadas por bacterias, hongos o virus oportunistas como la infección causada por Pneumocystis jirovecii (PNJ) o la infección por citomegalovirus (CMV).
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    El hematólogo puede iniciar el tratamiento con antibióticos de amplio espectro ante la presencia de fiebre.
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  • Inmunoglobulinas intravenosas (IVIG): se refiere a la administración intravenosa de anticuerpos de donantes. Se utilizan en pacientes con leucemia linfocítica crónica que presentan un bajo recuento de anticuerpos, ya que ayudan al organismo a combatir las infecciones.
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  • Vacunas: se recomienda a los pacientes diagnosticados con leucemia linfocítica crónica la administración periódica de la vacuna contra la neumonía, la gripe y otros virus como el meningococo, la hepatitis B o el tétanos.
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Tratamientos específicos para situaciones donde el número de células sanguíneas está disminuido (citopenias)

La evolución de la leucemia linfocítica crónica en la médula ósea puede afectar a la producción del resto de células sanguíneas, como los glóbulos rojos y plaquetas, generando una posible anemia o trombocitopenia.

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Estos trastornos, en muchos casos autoinmunes, también pueden tratarse con medicamentos como corticoides o mediante la administración de inmunoglobulinas, incluso con transfusiones o cirugía para extraer el bazo (esplenectomía) donde son destruidas estas células.

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Prevención de la lisis tumoral

El síndrome de lisis tumoral es un efecto secundario derivado de ciertos tratamientos como anticuerpos monoclonales o quimioterapia. También puede ocurrir con algún tratamiento de terapia dirigida.

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Se puede originar durante el primer ciclo del tratamiento cuando hay muchas células tumorales y los fármacos empleados destruyen rápidamente las células tumorales.

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Su destrucción genera la liberación de su contenido a la sangre a una velocidad más rápida de la que el organismo es capaz de eliminar, lo cual puede causar que se acumulen en la sangre sustancias como ácidos nucleicos, potasio, y fósforo, que en niveles altos pueden tener efectos adversos para el corazón, el riñón y/o el sistema nervioso.

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Referencias

Asociación Española de Afectados por Linfoma, Mieloma y Leucemia, “5. Tratamiento de la leucemia linfocítica crónica”, AEAL. (Último acceso: febrero de 2022).
Instituto Nacional de Cáncer de Estados Unidos, “Tratamiento de la leucemia linfocítica crónica”, NIH –Versión para pacientes. (Último acceso: febrero de 2022).
Sociedad Estadounidense contra el Cáncer, “Tratamiento de la leucemia linfocítica crónica”, American Cancer Society. (Último acceso: febrero de 2022).
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