Síntomas

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¿Cuándo debo preocuparme?

Cuando alguien padece una depresión suele experimentar diferentes síntomas que afectan a todas las áreas de su vida.

No todos los síntomas aparecen en todos los casos de depresión, ni los que aparecen tienen por qué ser simultáneos.

Síntomas de la depresión más frecuentes

Los síntomas más habituales que suelen experimentar las personas con depresión están relacionados con alteraciones de su estado de ánimo, de la motivación, psicofisiológicas y de sus funciones cognitivas: [1]

Alteraciones en el estado de ánimo
  • Tristeza patológica: un estado de tristeza especialmente intenso y difícil de mejorar.
  • Irritabilidad.
  • Falta de emociones o dificultad para sentirlas.

Alteraciones de la motivación
  • Apatía: menos ganas de hacer cosas, incluso las que antes sí nos apetecía hacer.
  • Anhedonia:
    • Dificultad para disfrutar de las cosas.
    • Disminución del interés por cultivar aficiones.
    • Tendencia a abandonar fuentes de placer.
  • Reducción de las relaciones interpersonales, o deterioro de estas.
  • Inhibición psicomotriz, con enlentecimiento motor (moverse más despacio, como si se estuviese cansado).
Alteraciones psicofisiológicas
  • Alteración del patrón de sueño, con insomnio o todo lo contrario (hipersomnia).
  • Alteración del apetito, por exceso o por defecto.
  • Fatiga
  • Deterioro de las relaciones sexuales
  • Malestar general con somatizaciones, como alteraciones gastrointestinales, dolor crónico o afectaciones dermatológicas, entre otras.
Alteración de las funciones cognitivas
  • Memoria: es frecuente tener olvidos.
  • Atención y capacidad de concentración: es típico no poder concentrarse en la lectura de un libro, viendo una película o en una conversación por tener la sensación de estar “con la cabeza en otro sitio”.
  • Pensamientos negativos: acudir de manera recurrente a pensamientos relacionados con la inutilidad, la sensación de indefensión, la culpa, la ruina, incluso la muerte y el suicidio.
  • Distorsiones cognitivas: pensamientos exagerados acerca de cómo el paciente ve su situación actual que pueden estar combinados con ideas pesimistas y desesperanza.

Cuándo pedir ayuda profesional

Existen diferentes herramientas, como formularios o test, que sirven para que la persona con síntomas o sospechas de depresión pueda hacerse una autoevaluación. Se trata de mecanismos que carecen de utilidad diagnóstica, pero que pueden ser útiles para que el paciente se decida a consultar su caso con un profesional sanitario. [2]

La depresión puede afectar a cualquier persona, en cualquier momento, pero se manifiesta de diferentes formas en función de la edad. Por esta razón, existen instrumentos de evaluación para cada etapa de la vida.

Entre ellos, destacan los cuestionarios autoadministrados, que el paciente puede responder por sí mismo, desde su casa o desde cualquier lugar donde se encuentre, sin que sea necesaria la intervención de un entrevistador o encuestador. Estos son algunos ejemplos de cuestionarios[3] que pueden servirte:

La depresión en niños y jóvenes: CDI

Este cuestionario está dirigido a niños y jóvenes entre los 7 y los 17 años. Sus resultados son orientativos, pues esta escala carece de utilidad diagnóstica. Si sospecha que usted o alguna persona de su entorno pueda sufrir un problema de depresión, es recomendable ponerse en contacto con un profesional en Salud Mental.

La depresión en la tercera edad: GDS

Este cuestionario está dirigido a personas mayores con sospechas de depresión. Se trata de una escala que carece de utilidad diagnóstica. Si sospecha que usted o alguna persona de su entorno pueda sufrir un problema de depresión, es recomendable ponerse en contacto con un profesional en Salud Mental.

Adultos: Inventario de depresión de Beck

Este cuestionario está dirigido a adultos. Puede ser especialmente útil para evaluar las distorsiones cognitivas (pensamientos exagerados, pesimistas y/o sin esperanza), pero la escala carece de utilidad diagnóstica. Ante la sospecha de depresión, conviene ponerse en contacto con un profesional en Salud Mental.

Escala MADRS (Montgomery Asberg Depression Rating Scale)

Además de los cuestionarios autoadministrados (que puede responder el paciente por sí mismo, sin la intervención de un encuestador), existen otras escalas que pueden ayudar al profesional sanitario a identificar la depresión.

Un ejemplo de ello es la escala MADRS (Montgomery Asberg Depression Rating Scale), que puede utilizarse para evaluar la gravedad de los problemas de humor, concentración, estado físico y sueño frecuentes en una persona con depresión.

Se trata de una escala destinada a los profesionales de la salud, que deberán interpretar las respuestas del paciente para determinar si padece o no depresión.[4]

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Referencias

José Luis Santos y Luis Javier Sanz (coord.), Psicología clínica. (Madrid: CEDE, 2014), 259.
José Luis Santos y Luis Javier Sanz (coord.), Psicología clínica. (Madrid: CEDE, 2014), 247-249.
José Luis Santos y Luis Javier Sanz (coord.), Psicología clínica. (Madrid: CEDE, 2014), 251; 254.
José Luis Santos y Luis Javier Sanz (coord.), Psicología clínica. (Madrid: CEDE, 2014), 258.
iFightDepressión – European alliance against depresión, “Psychological treatment”, iFightDepression. (Último acceso: octubre de 2021).
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