Tratamiento

¿Cómo mejorar? Claves para sentirse mejor

En la actualidad existen tratamientos farmacológicos y psicológicos que son eficaces para abordar la depresión, aunque se estima que más de la mitad de las personas afectadas en el mundo no los reciben.

En ocasiones, por la influencia del estigma que marca los trastornos mentales o por una inexacta valoración o un diagnóstico erróneo.

Tratamientos farmacológicos

Los fármacos antidepresivos son un pilar fundamental en el tratamiento de cualquier tipo de depresión.

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Una de sus causas fundamentales consiste en la alteración de algunas sustancias químicas del cerebro conocidas como neurotransmisores. Las que más se relacionan con la depresión son la serotonina, la noradrenalina, la dopamina y más recientemente el glutamato.


Los antidepresivos corrigen esas alteraciones químicas del cerebro regulando los niveles de los neurotransmisores disminuidos.


No obstante, la mejoría no se obtiene de forma inmediata al empezar a tomar la medicación, sino que deberán pasar unas 2-3 semanas hasta que la persona comience a notar una mejoría en su estado de ánimo.


Siempre de acuerdo con las indicaciones del médico que lo haya prescrito, el tratamiento deberá mantenerse durante varios meses, incluso a pesar de que los síntomas depresivos hayan desaparecido, para prevenir las recaídas.


La adherencia al tratamiento es fundamental para obtener resultados. Esto implica que el paciente deberá tomar los medicamentos durante el tiempo indicado por su médico, en las cantidades fijadas por éste y de acuerdo con las instrucciones recibidas.


A pesar de los numerosos mitos que circulan acerca de los antidepresivos, es importante aclarar que estos fármacos no son adictivos y no cambian la personalidad.

Apoyo psicológico

La depresión no es un lugar para quedarse: es un túnel que tiene su salida, un bache transitorio. Solo hace falta tu colaboración y la ayuda de otros.

Cuando se empieza una terapia psicológica, es importante tener en cuenta que su efecto no suele ser inmediato y que puede ser un tratamiento a corto o largo plazo en función de la gravedad.

Sin embargo, la psicoterapia ha demostrado ser muy útil en la reducción de los síntomas, especialmente, las distorsiones cognitivas (pensamientos exagerados, pesimistas y sin esperanza) y las alteraciones de conducta asociadas a la depresión.

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Asimismo, la psicoterapia también puede servir para prevenir recaídas.

Tipos de tratamientos psicológicos

Existen diferentes tipos de tratamientos psicológicos, adaptados a las necesidades del paciente y a su situación. Los más comunes son la terapia de conducta, la terapia cognitiva y la terapia interpersonal.

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Otras técnicas que pueden ser útiles son la psicodinámica, la terapia de aceptación y compromiso y el mindfulness.

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Estilo de vida

Además del tratamiento farmacológico y/o psicológico, existen determinados factores relacionados con el estilo de vida que pueden ayudar al paciente a la hora de recuperarse de una depresión. Particularmente, la dieta

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, la realización de ejercicio físico moderado
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y evitar las sustancias adictivas
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resulta fundamental.

Dieta

Cada vez hay más evidencia de que existe una relación entre la salud mental y la calidad de la dieta. Algunos estudios observacionales sugieren que seguir una dieta mediterránea tradicional o evitar una dieta proinflamatoria (basada en alimentos que pueden producir inflamación intestinal de manera crónica) podrían contribuir a prevenir la depresión.

Ejercicio físico moderado

La actividad física puede tener importantes beneficios sobre la salud mental. Esto incluye todo el movimiento que se realiza durante el tiempo de ocio, de trabajo o de desplazamiento entre un lugar y otro. De acuerdo con la OMS, el ejercicio físico, tanto moderado como intenso, reduce los síntomas de la depresión en niños y en adultos.

Evitar las sustancias adictivas

Consumir drogas (cannabis, cocaína, anfetaminas y sus derivados...) puede empeorar la salud del paciente con depresión e incluso ocasionar un tipo de trastorno depresivo que se caracteriza por una alteración importante y persistente del estado de ánimo, ligada a la disminución notable del interés o placer.

Referencias

José Luis Santos y Luis Javier Sanz (coord.), Psicología clínica. (Madrid: CEDE, 2014), 228; 245-246.
iFightDepression – European alliance against depresión, “Mitos frecuentes acerca de los antidepresivos”, iFightDepression. (Último acceso: octubre de 2021).
José Luis Santos y Luis Javier Sanz (coord.), Psicología clínica. (Madrid: CEDE, 2014), 247.
iFightDepression – European alliance against depresión, “Psychological treatment”, iFightDepression. (Último acceso: octubre de 2021).
Jerome Sarris et al., “Nutritional medicine as mainstream in psychiatry”, The Lancet, 2, n. º 3 (2015): 271-274. (Último acceso: octubre de 2021).
Camille Lassale et al., “Healthy dietary indices and risk of depressive outcomes: a systematic review and meta-analysis of observational studies”, Molecular Psychiatry, 24, 965–986 (2019). (Último acceso: octubre de 2021).
Organización Mundial de la Salud. “Actividad física: Datos y cifras”, OMS. 26 de noviembre de 2020. (Último acceso: octubre de 2021).
Asociación Estadounidense de Psiquiatría. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5), 5. ª ed. (Madrid: Editorial Médica Panamericana, 2016), 175; 177-179.
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