¿Qué es?

¿Qué es?

¿Qué me está pasando?

La depresión es una enfermedad que ocasiona trastornos en nuestro comportamiento y alteraciones en nuestros pensamientos. Es una enfermedad frecuente que afecta a más de 300 millones de personas en el mundo.[1]

Cuando no se trata, la depresión puede convertirse en un serio problema de salud. Sobre todo, cuando es de larga duración y su intensidad es entre moderada y grave, de tal modo que cause sufrimiento intenso y altere las actividades cotidianas del paciente.

Prevalencia de la depresión

La prevalencia de la depresión varía de una región a otra y según determinados factores como el sexo, la edad o el contexto cultural y/o económico, pero sus cifras indican que se trata de un trastorno mental con amplia presencia en nuestra sociedad: [1] [2]


Dos veces más frecuente en mujeres
Primera causa mundial de discapacidad
Trastorno mental más frecuente en España

Tipos de depresión

No todas las depresiones son iguales. El sistema de clasificación de los trastornos depresivos más empleado del mundo es el recogido en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales DSM-5 de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría. En dicho manual se distinguen 6 tipos de depresión que se describen así:[3]

Trastorno de depresión mayor

El paciente con depresión mayor tiene su estado de ánimo deprimido la mayor parte del día, casi todos los días. Se siente triste, vacío, sin esperanza. Cuando otras personas le observan, pueden percibir sus ojos llorosos, irritabilidad o ansiedad.

La depresión mayor puede aparecer por primera vez a cualquier edad. El estado de ánimo deprimido y la incapacidad de sentir placer debe mantenerse un período de tiempo de al menos dos semanas.

Los pacientes con depresión mayor pueden tener pensamientos de muerte recurrentes e incluso ideas suicidas con planes para llevarlas a cabo.

Trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo

El rasgo central de este tipo de depresión es la irritabilidad crónica, grave y persistente. Quienes la padecen sufren accesos de cólera verbales o de comportamiento, graves y recurrentes, generalmente en respuesta a una frustración. Sus reacciones tienen una intensidad o duración desproporcionadas a la situación que los desencadena.

Es un tipo de depresión común entre los niños que acuden a consulta de salud mental infantil, especialmente en varones en edad escolar. Se estima que entre un 2-5% de personas sufren este trastorno.

Trastorno disfórico premenstrual
Este tipo de depresión se caracteriza por la presencia de síntomas físicos o conductuales durante la última semana antes de la menstruación, en la mayoría de los ciclos menstruales. Tales síntomas empiezan a mejorar unos días después del inicio y desaparecen en la semana después de la menstruación.

Entre el 1,8 y el 5,8% de las mujeres con menstruación sufren este trastorno. Este tipo de depresión conlleva un deterioro notable de la capacidad funcional en el plano social (problemas con los niños, desavenencias matrimoniales o con amigos, etc.) u ocupacional durante la semana previa a la menstruación.
Trastorno depresivo persistente (distimia)
Las personas con trastorno depresivo persistente describen su estado de ánimo como triste o "por los suelos". Estado de ánimo triste durante la mayor parte del día, presente más días que los que está ausente, durante un mínimo de dos años.

La distimia tiene carácter crónico y su inicio a menudo es temprano e insidioso (en la infancia, la adolescencia o la juventud). Su prevalencia es aproximadamente del 0,5%. Aunque los síntomas pueden ser menos intensos que los del trastorno depresivo mayor, sus efectos pueden ser tan grandes o incluso mayores.
Trastorno depresivo inducido por una sustancia o medicamento
Este trastorno se distingue de los trastornos depresivos primarios teniendo en cuenta el comienzo, el curso y otros factores asociados al consumo de sustancias como alcohol, drogas o un tratamiento prescrito para un trastorno mental u otras afecciones médicas. Su prevalencia entre la población adulta es del 0,26%.

La historia clínica, el examen físico o las pruebas de laboratorio deben arrojar datos que prueben la existencia de consumo, abuso, intoxicación o abstinencia de alguna sustancia antes del comienzo del trastorno depresivo. Es posible que los síntomas depresivos intensos permanezcan durante un largo período tras cesar el consumo.
Trastorno depresivo debido a otra afección médica

En algunos casos, la depresión puede ser una consecuencia fisiopatológica directa de otra afección médica. Este tipo de trastorno depresivo se caracteriza por la disminución notable del interés o placer por todas o casi todas las actividades, durante un periodo de tiempo importante y persistente.

Entre las afecciones neuroendocrinas más estrechamente asociadas a la depresión se encuentran la enfermedad de Cushing y el hipotiroidismo. Hay otras muchas afecciones que se piensa que están asociadas con la depresión, como la esclerosis múltiple, la epilepsia, la diabetes y/o la EPOC.


Referencias

Sociedad de Lucha contra la Leucemia y el Linfoma, “Linfoma de células del manto”, LLS. (Último acceso: febrero de 2022).
Asociación Española de Afectados por Linfoma, Mieloma y Leucemia, “El linfoma de células del manto”, 20 de febrero de 2017, AEAL. (Último acceso: febrero de 2022).
Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO), “Linfoma No Hodgkin: Subtipos de LNH”, Cancer.net (2018). (Último acceso: febrero de 2022).
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